Tiré las llaves dentro de la jaula y ahora deambulo con las costillas rotas
por el más allá, esperando mi castigo. Te miro a los ojos, me sonríes y te
abrazo con fuerza. Trazas en mi espalda un te quiero con el dedo mientras
recorres mi cuerpo y es, entonces, cuando ya me da igual cualquier maldición
perpetua porque he encontrado la salvación eterna en tu pecho, cuando ya no me
importa lo viva y lo muerta que me siento, cuando ya solo soy una vulnerable mortal
desnuda ante el amor.
Nos bebemos sedientos y por un momento se me olvida coger aire, pero me
sigues besando, me estás cosiendo la piel y me estremezco, me agarras del
cuello, mi piel se eriza y entonces sé que tengo miedo. Me da miedo tener que salir a por la ropa que dejé detrás de tu puerta y no saber la contraseña para
volver a entrar. Me da miedo que nunca mueras en mí porque llevo tu boceto
tatuado en tinta invisible, porque llevo tus besos sellados en mi
alma, porque eres de carne y hueso, pero yo me niego a saber si lo seguirás
siendo mañana.
Me aferraré a tus sábanas hasta que me suden las manos y tenga que soltarme. Te querré hasta ese momento, aunque lo siga haciendo después porque siempre te voy a querer más de lo que te digo, porque sobre mis labios correrán las aguas de mis lágrimas, pero nunca las de tu olvido. Le he mandado mis cartas de amor a la Luna, para que no muera conmigo la salvación que yo encontré, pero que nadie puede dar por perdida.
Madre mía es que eres genial, menudo talento 💛
ResponderEliminarTe quiero mucho🖤
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